jueves, 13 de mayo de 2010

Memoria, oportunismo y ¿propósito de enmienda?

Para qué la memoria si no se quiere recordar. El olvido es alimento para el indecente. Una vez más, la sociedad española es cómplice de la ignominia. Contemplamos con indiferencia cómo unos cuantos advenedizos aprovechan las imperfecciones de la democracia para ajustar cuentas, proteger sus intereses y asaltar el poder. ¿Hasta cuándo va a estar dormida la ciudadanía ante tanta insensatez? La clase política cree que los votos son salvoconductos para un privilegio que no obtendría con su trabajo. El cargo electo ha de servir al pueblo, responsabilizarse de sus actos y rendir cuentas de sus errores. Sin embargo, la sociedad se complace en servir al político aceptando su demagogia