jueves, 20 de noviembre de 2014

Enjundia a media tarde

He abierto la ventana de la habitación donde me encuentro para que se disipe el humo del tabaco. Como todavía no hace demasiado frío, un grupo de personas se ha sentado en la terraza del bar de abajo, y hablan en voz alta (como es lo normal por estas tierras) y al unísono (como no podía ser de otra forma). De repente una de las voces se impone sobre las demás y declama:

"Hay una película en la que le disparan a 'guaiaérh' y no le dan; pero detrás hay un caballo, pijo... un puto caballo, y tampoco le dan las balas. Vale que a 'guaiaérh' no le den las balas porque pasen a un palmo, pero el caballo ocupa mucho más sitio y tampoco le dan; lo suyo es que hubieran matado al caballo, ¿no?".

Aparte de que me costó descifrar que hablaba de Wyatt Earp, aunque no sé a cual de las versiones cinematográficas se refería (puede ser cualquiera), el planteamiento tenía su lógica. Tampoco sé si alguno de los contertulios le prestaba atención, porque la algarabía de voces continuaba mientras hablaba. De repente, un extraño silencio. Como si se hubieran evaporado, como si nada hubiese sucedido. Igual han sido imaginaciones mías.