¿Qué más debe suceder para que los políticos salgan de su refugio y cumplan con las obligaciones que han asumido desde el momento en que los españoles les concedimos la confianza para gobernar este país? ¿Cuándo va a pegar el puñetazo sobre la mesa nuestro jefe de Estado y va a encerrar a todos los representantes políticos hasta que acuerden un plan para salvar España? ¿A qué esperan los ciudadanos para exigir que no nos dejen caer en el abismo, mientras quienes se han beneficiado de nuestra desgracia huyen con sus dineros a confortables y seguros parapetos más allá de nuestras fronteras?
Una de dos: o toda la información a la que la gente puede acceder es falsa o estamos en manos de una auténtica banda de irresponsables. España vive un estado de emergencia que puede estallar en cualquier momento, y el pueblo sigue sumido en la confusión y el miedo. El silencio ya no es una opción; es necesario hablar mucho y claro de cuáles son nuestras alternativas y tomar decisiones valientes para proteger nuestra estabilidad. ¿Qué buscan nuestros políticos?
¡Basta de mentiras! Miren a los ojos de la gente y asuman su fracaso. Intenten por lo menos salvar la poca dignidad que les queda y aúnen esfuerzos. Limpien de mangantes nuestras vidas y empecemos todos juntos a defender España. Sus miserables vidas no valen nada en medio de las ruinas, y sus privilegios se pueden convertir en su peor condena si al final conducen al pueblo a la indigencia moral.
Han fracasado. Se aferran con ahínco a sus cargos hurtando a la sociedad todos sus derechos. Malditos sean mil veces por habernos puesto en peligro. No se merecen ni la atención que reclaman en tanto no sean capaces de cumplir con sus responsabilidades. Es hora ya de que se ganen el sueldo que les pagamos con nuestro esfuerzo y abandonen esa actitud engreída e insultante para cubrir sus vergüenzas. Me dan asco, mucho asco.
No es incompetencia, es vileza. Ni sus esbirros, ni sus legiones de imbéciles crédulos pueden ocultar ya que han destruido todo un país con sus estafas y mangoneos. Han vendido nuestro futuro a unos cuantos depravados que se han enriquecido con nuestro sacrificio, y siguen intentado embaucarnos con ilusiones vanas y trapacerías. ¿Quiénes son ustedes, políticos miserables, para arruinar las vidas de tantos millones de personas? ¿De dónde han salido? ¿Qué mierda de privilegios habrían obtenido de no ser porque nosotros, el pueblo español, decidimos un día confiarles nuestras vidas? ¿Hasta cuándo nos van a engañar?
Están jugando con fuego. Ya no les va a servir la complacencia de tanto ignorante egoísta que prefiere arrodillarse para proteger su miserable existencia. Llegará un momento en que no encontrarán a nadie que les quiera creer y entonces habrán logrado aniquilarnos. ¿Tan ruines son?
¡Hagan algo ya! Nos hundimos sin remedio. Miren a su alrededor por una vez en sus vidas y contemplen la ruinas de sus actos. Entonces se darán cuenta de lo insignificantes que son y que, al final, sólo se llevarán a la tumba un legado de dolor y desolación. Que les aproveche.
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