martes, 30 de noviembre de 2010

Interludio mendicante

Estaba en el bar tomando el café con el que todas las mañanas redimo la reclusión a la que me fuerza el desempleo, cuando se acercó a la barra un chico bien parecido y le pide al dueño del local "un euro para internet". El tabernero, estupefacto, se lo niega, y el joven se marcha no sin antes dar las gracias por la atención. En silencio me termino el café, pago y me marcho a casa dando gracias a los dioses por poder pagar aún mi tarifa plana.

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